Se apaga una leyenda
Ciudad de México
Chuck Norris, quien convirtió sus habilidades como un cinta negra en artes marciales en una sólida carrera actoral que no impresionó a la crítica cinematográfica, pero deleitó a millones de fans que disfrutaban de sus heroicos triunfos y sus frases citables, falleció a los 86 años.
Su familia anunció su muerte en su cuenta oficial en Instagram, pero no se dieron a conocer más detalles. Murió el jueves. Había sido hospitalizado ese mismo día en Hawái tras sufrir una emergencia médica, dijo la familia.
Como actor, Norris estaba consciente de que nadie lo confundiría con un Laurence Olivier moderno. En la mayoría de sus películas y en Walker, Texas Ranger, la serie de televisión de CBS que se transmitió de 1993 al 2001, interpretó a un guerrero que acudía al rescate no con palabras ni armas, sino con patadas voladoras y otras técnicas que lo habían convertido en un destacado practicante de artes marciales.
“Interpreto al hombre en la arena que es acorralado y obligado a salir a la fuerza”, declaró una vez al San Francisco Chronicle. Y vaya si lo hizo, película tras película.
ÍCONO DE ACCIÓN
Su período más prolífico en la pantalla se extendió de fines de la década de 1970 hasta principios de la del 2000 con thrillers de acción como “Los héroes visten de negro” (1978), “Ojo por ojo” (1981) y “McQuade: El lobo solitario” (1983), de donde saldría el apodo que se le quedó para siempre.
Norris, cuya barba se convirtió en parte de su imagen, era un héroe de acción a la altura de Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger y Charles Bronson, con el toque monosilábico de Clint Eastwood en sus inicios.
Cautivó a millones de personas que disfrutaban viendo a Estados Unidos triunfar (¡vaya!, dirían algunos), ya fuera rescatando soldados cautivos en Vietnam en “Desaparecidos”, salvando al país de los terroristas en “Invasion USA” o derrotando a secuestradores de aviones y narcotraficantes en la saga “Delta Force”.
Evaluando su éxito en “The secret of inner strength: My story” (1988), escrito con Joe Hyams, Norris señaló que mucha gente quiere y necesita a alguien con quien identificarse.
“Quieren creer en mí, así como yo creí en John Wayne cuando era niño”, dijo.
ORIGEN MARCIAL
Carlos Ray Norris nació el 10 de marzo de 1940 en Ryan, Oklahoma. Creció en Wilson, Oklahoma, y más tarde en Torrance, California, al sur de Los Ángeles.
La Fuerza Aérea asignó a Norris (apodado Chuck por sus amigos) a una base de Estados Unidos en Corea del Sur. Fue allí donde desarrolló su interés por las artes marciales, entre ellas un estilo coreano de karate llamado tang soo do.
Con 1.78 metros de estatura y 75 kilos de peso, no era físicamente imponente, pero sí fuerte y ágil. Para cuando dejó la Fuerza Aérea en 1962, ya era cinta negra.
De regreso en Estados Unidos, continuó perfeccionando sus técnicas de artes marciales y de 1968 a 1974 fue el campeón mundial indiscutible de peso medio. Una forma de este deporte, conocida como chun kuk do, se volvió conocida como el Sistema Chuck Norris.
A fines de la década de 1960 tuvo dificultades económicas tras la quiebra de varias escuelas de karate que poseía en el sur de California. Fue entonces cuando uno de sus alumnos famosos, Steve McQueen, le dijo: “Si no puedes hacer nada más, siempre puedes actuar”.
Norris decidió intentarlo, siguiendo el consejo de McQueen de que “las películas son visuales” y que los diálogos debían ser concisos.
Otra gran influencia fue su amigo y compañero de artes marciales, Bruce Lee, quien inicialmente le ayudó a conseguir pequeños papeles en películas. La primera aparición importante de Norris en el cine fue en “El Dragón” (1972), donde tuvo una épica batalla a muerte con Lee.


