Afectó Beer Fest acceso a la Casa de la Cultura
Ensenada, B. C.
Usuarios de la Casa de la Cultura expresaron su inconformidad porque fueron suspendidas las clases de talleres, cursos y otras actividades durante tres días, debido a las restricciones de acceso provocadas por el Ensenada Beer Fest.
Afectados, quienes contactaron a El Vigía y pidieron omitir sus datos personales, indicaron que dicha situación es recurrente con la realización de eventos masivos en el histórico Centro Social, Cívico y Cultural Riviera de Ensenada.
Según testimonios de alumnos y docentes, el cierre parcial y –en algunos casos– total del recinto impidió el ingreso al edificio, afectándose la continuidad de los procesos educativos y culturales que ahí se desarrollan permanentemente.
Recalcaron que la situación no es nueva, pues cada vez que se llevan a cabo eventos de carácter privado o comercial en el inmueble, se repite un patrón: accesos bloqueados, limitaciones de tránsito y, en los hechos, la cancelación de actividades culturales.
Sin embargo, la pérdida de tres días consecutivos de clases ha sido considerada por la comunidad como un punto crítico que evidencia la falta de medidas para conciliar el uso del espacio.
Refirieron que especialistas en derechos culturales advierten que este tipo de prácticas podría constituir una vulneración a derechos fundamentales, por ejemplo, el Artículo 3 de la Constitución Mexicana establece el derecho a la educación.
El Artículo 4 reconoce el acceso a la cultura como un derecho de todas las personas. A ello se suma el Artículo 1, que obliga a todas las autoridades a garantizar estos derechos bajo principios de progresividad, lo que implica que no deben existir retrocesos en su ejercicio.
“Cuando un espacio público destinado a la cultura y la educación se cierra por intereses comerciales, no estamos ante un simple inconveniente logístico, sino ante una posible regresión en derechos”, señalaron los afectados.
La falta de protocolos claros para asegurar el acceso ante estos eventos ha generado inconformidad entre usuarios del recinto, quienes consideran que está privilegiándose el uso económico del espacio por encima de su vocación cultural y educativa.
Cuestionan futuro del recinto
Ante este panorama, se ha solicitado la intervención de organismos de derechos humanos para que investiguen los hechos y, en su caso, emitan una recomendación dirigida a la administración del Riviera.
Lo anterior, con el fin de garantizar el acceso continuo a las instalaciones y evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse, pues “¿hasta qué punto puede un espacio público ser utilizado para fines privados sin afectar derechos fundamentales?”, cuestionaron.
“Para quienes toman clases en la Casa de la Cultura, la respuesta parece clara: la cultura no debería ponerse en pausa, ni ser rehén de la conveniencia económica, ni convertirse en un privilegio condicionado”, concluyeron.


